La Coca-Cola o el veneno del siglo XXI

Una lata de Coca Cola contiene aproximadamente 50 mg de cafeína, cantidad excesiva para los niños.

También contiene gas carbónico, que provoca adicción psicológica y ácido ortofosfórico que inhibe la absorción de calcio.

El color característico de la Coca Cola se debe a un colorante caramelo (E-150), que ha sido asociado con deficiencia de vitamina B6 (importante para el metabolismo de las proteínas y la salud de la sangre). Su deficiencia puede producir anemia, depresión y confusión, generar hiperactividad y provocar hipoglucemias.

El azúcar de la Coca Cola disuelve poco a poco el esmalte dental. Los azúcares que no logra digerir el organismo se transforman en grasa, lo que puede llevar al sobrepeso e, incluso, a la obesidad. En la actualidad existen 22 millones de niños menores de 5 años con sobrepeso, dato altamente relacionado con el incremento del número de niños con diabetes en los últimos años.

Una lata de Coca-Cola contiene aproximadamente 10 cucharillas de azúcar. Según un estudio publicado, la probabilidad de que un niño se vuelva obeso se incrementa con cada lata adicional por día de un refresco endulzado con azúcar.

La Coca-Cola light y la Coca-Cola Zero usan aspartamo como sustituto del azúcar. Éste, a partir de cierta cantidad, provoca daños cerebrales, pérdida de memoria y confusión mental, que podría contribuir al desarrollo del Alzheimer y está relacionado con tumores cerebrales, linfomas y leucemias. Los componentes químicos del aspartamo tienen otras consecuencias graves por un consumo excesivo, como daños en la retina y en el sistema nervioso. Es potencialmente peligroso para menores de 3 años, mujeres embarazadas, personas con bajas concentraciones de hierro en sangre o fenilcetonúricos, ya que el aspartamo es una fuente de fenilalanina. Además, interfiere en la síntesis de las hormonas tiroideas y puede producir alergias, ceguera, trastornos en el cerebro, pancreatitis e inflamación del músculo cardiaco por contener metanol, presente también en el Nestea Light.

La Coca-Cola Light y Zero también contienen ciclamato (E-952) y acesulfamo-K (E-950).

El acesulfamo-K (E-950) reduce la fertilidad tanto en hombres como en mujeres. Se sospecha que puede ser cancerígeno y estar asociado a la hipoglucemia, a tumores pulmonares, al colesterol alto y a la leucemia.

El ciclamato, prohibido para su consumo humano en EEUU, Francia, Japón y Reino Unido pero no en España produce migraña, cáncer de hígado, vejiga y lesiones en el riñón y favorece el cáncer de próstata. Mezclado con sacarina es, literalmente, un eficiente matarratas.

Se encuentra también en muchos suplementos alimenticios. Hay estudios realizados por la FDA que han demostrado que produce cáncer y puede causar esterilidad en los consumidores.

colazeroEs capaz de endulzar un producto hasta 600 veces más que el azúcar. En combinación con otros compuestos y en refrescos se usa ya que proporciona un sabor más natural, que el aspartamo.

Es uno de los edulcorantes más potentes y baratos utilizados en la fabricación de productos bajos en calorías o sin azúcar, como zumos, refrescos, bollería industrial, chucherías, edulcorantes líquidos…

Ningún nutricionista recomienda tomar refrescos con gas como parte de una dieta saludable, y sin embargo, éste y otros productos de nulo valor alimenticio están dirigidos a jóvenes y niños y se venden en cualquier lado.

Esto, sumado a la falta de ejercicio físico y a una pésima alimentación, contribuye a un aumento en los índices de obesidad infantil, y compromete seriamente la salud de los niños.

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